¡50!

Carta del Editor /

Hola.

En los muchos años de trajinar redacciones y talleres gráficos (algunos profesionales, otros paupérrimos, y varias estaciones intermedias) participé del nacimiento y evolución de muchas publicaciones periódicas, de las modestas y de las con más pretensiones. 

De buena parte de ellas, lamentablemente también me tocó presenciar su declinación y cierre. En mi observación de los procesos que acontecían a mi alrededor, logré precisar una fórmula que se repetía una y otra vez con muy poco margen de error.

Las publicaciones empezaban con un número 1 cuidado y primoroso donde se notaba el tiempo dedicado a su preparación. A él seguía un número 2 donde todavía el entusiasmo permitía superar los problemas y desajustes que comenzaban a acumularse por aspectos que no se habían tenido en cuenta o que se habían evaluado con demasiado optimismo. El tercer y cuarto número equivalían a la travesía del desierto, y el primer gran filtro donde sucumbían las ilusiones, se desarmaban los equipos y pocos lograban pasar la dificultosa meta de llegar más o menos indemnes al primer año. Independientemente de la periodicidad de la publicación, el segundo año era la gran criba donde los muy pocos que sobrevivían no lo lograban sin una buena dosis de porrazos y magullones.

Último Viernes, como revista mensual, está pasando la primera etapa del desierto. No nos hemos privado de desajustes y tropezones, pero aún sobran ánimos y ganas. Y por suerte, también abundan las voces de aliento. 

Por lo pronto, preparando la pauta de este número 3, caimos en la cuenta de que vamos a superar con éste, los cincuenta artículos publicados. 

Estos cincuenta artículos son todos de factura propia, o de colaboradores que los cedieron específicamente para publicarlos en esta versión digital de La Rama.

Entre quienes colaboraron y colaboran con la revista tenemos, hasta ahora, representantes de casi todas las provincias patagónicas y de varias de sus ciudades.

Este es parte del combustible que nos impulsa en la travesía. La otra parte tratamos de aportarla nosotros mismos, no sin errores ni contratiempos, pero sí con honestidad intelectual y esfuerzo redoblado. Nada garantiza llegar a la meta, pero sí comprometemos el empeño necesario.

Contamos también con ustedes.

Nos vemos el último viernes de septiembre.

Ariel Di Leo

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