FED’25 / Una Feria singular

Ecosistema literario / Ariel Di leo

Conocí la FED, Feria de Editores, en 2018. Repetí visita en 2022 y reincidí este año.

La Feria se realiza desde 2013, y ha ido creciendo año a año desde los 15 sellos editoriales expositores (todos porteños) iniciales, hasta los 330 editoriales de ocho países (América Latina y España) que participaron en esta última edición. 

Con entrada libre y gratuita (y con libro de regalo), fueron cuatro tardes en el Complejo Art Media, ubicado en Corrientes y Dorrego, barrio de Chacarita, por donde pasaron más de 30.000 visitantes. Hubo numerosas charlas y actividades culturales para todos los públicos y premios a la labor librera, al diseño de afiches y un premio para los expositores que otorgó la posibilidad de participar en la próxima Feria de Guadalajara.

Hasta aquí lo que no es más que una breve reseña de un evento que crece exitosamente.

Pero, lo que da singularidad a esta Feria son, sin duda, sus actores.

Primero, los libros. Estos no están arropados por stands fastuosos, cartelería luminosa y marketing rimbombante, sino acomodados hombro con hombro en una especie de interminable mesa de novedades de una inmensa librería. Cada tapa compitiendo con la vecina con sus propias y honestas artes.

Segundo, el público. Independientemente de que muchos de los visitantes consideren el ir a la FED como un paseo, a la FED en general se va con la lista de compras en la mano y el mapa estudiado para no perderse ninguna de las oportunidades de los sellos que le interesan. Los visitantes son, en su mayoría, ávidos lectores, conocedores y consumidores de los catálogos expuestos. Y dispuestos a correr el riesgo de sobrepasarse en dos, tres o varios libros de más del presupuesto previsto.

Tercero, los editores. Casi sin excepción, los expositores pertenecen a la comunidad de micro, pequeñas y medianas editoriales, independientes de los grande sellos nacionales e internacionales. Los mostradores, en general, están atendidos por sus propios dueños y poco más que algún estrecho colaborador.

He repetido en mis columnas muchas veces que para que un lector tenga un libro en sus manos alguien lo tiene que haber escrito, alguien lo editó, alguien lo corrigió, alguien lo maquetó, alguien lo imprimió, alguien lo distribuyó y alguien lo vendió. En esta feria, existe la rara oportunidad de saltearse la cadena y conocer personalmente a quién seleccionó ese texto y no otro, y fabricó ese libro que nos marcó la tarde, el día, el año o la vida.

La FED es la feria donde están los libros que casi nunca están en las grandes librerías, en las grandes cadenas. Recorriendo sus mostradores uno se encuentra con propuestas disruptivas, con temarios poco conocidos, con debates poco concurridos, con artistas sorprendentes.

La posibilidad de charlar con el editor, conversar cara a cara sobre gustos, miradas y géneros, entender de primera mano como se gestó el catálogo o la colección que nos atrae o interesa, es casi una exclusividad de la FED. Y un festín para el lector prolífico.

Un cuarto factor que habría que sumar, es el hecho de que los precios de tapa, son, en promedio ,más económicos que los de los grandes sellos. Eso, más los descuentos y ofertas por el hecho mismo de la feria,ayudan a sumar al morral un par más de los ejemplares previstos.

Este año, a través del Programa Librerías Aliadas, se agregó la modalidad de despacho por correo gratuito desde el propio recinto, horario exclusivo e importantes descuentos para libreros de todo el país.

Para quienes son lectores asiduos, y viajan con cierta frecuencia a Buenos Aires, no estaría nada mal agendar el primer fin de semana de agosto, estar atento a los catálogos de los sellos participantes, y a los detalles de la programación regularmente publicados en la web de la FED (https://feriadeeditores.com.ar/).

No digan después que nadie les avisó.

Ariel Di Leo

Editor / Río Gallegos. SC.

Comentarios y sugerencias son bienvenidos en el mail revista.larama.2019@gmail.com

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