Fernandez Cabral: «El arte nos hace mejores personas»

Entrevista / Gabriela Luque y Ariel Di Leo

Desde Revista La Rama queríamos saber cómo surgió la idea de fundar el Teatro Gran Cabral, que abrió sus puertas, en calle Sureda 444, del Barrio El Faro, de Río Gallegos, en marzo de este año (2025).
Por eso, para Último Viernes, nos reunimos con Andrés Fernández Cabral, que gustosamente relató todo el proceso de creación y otros detalles sobre este nuevo espacio multidisciplinario, que con su propuesta impulsa las artes, la cultura en general, y otras actividades que son de interés para la comunidad.

¿Nos contarías cómo nació esa idea?

La idea del teatro siempre estuvo. De hecho, yo trabajé muchos años para la Fundación Nuevo Teatro Colón, para rehacer aquel teatro que fue icónico en la ciudad. Y tiene que ver con mi formación, la idea del teatro. Yo me formé con los teatristas independientes de Buenos Aires. El primero fue Juan Carlos Torre, que compró una casa en San Antonio de Padua con una hermosa pileta de natación, y recuerdo que Alma Vélez, su señora, le preguntó: ¡Qué lindo Juan, qué lindo! ¿Vamos a tener pileta? No, no, no, no, ahí vamos a hacer un teatro. E hizo una sala de teatro. Mi maestra Alejandra Boero, siempre nos decía, yo hipotequé cinco veces mi casa y construí cinco salas de teatro. Para mí, el teatro es acción, no solamente la acción teatral de la escena, sino hacer.

Y esta idea del teatro viene desde siempre. Pero bueno, siempre se fue postergando y ahora se pudo plasmar. En el Gran Cabral, que es en homenaje a mi familia materna, que son todos artistas, músicos itinerantes de la provincia de Buenos Aires.

Y cómo es esto de poder gestionar un teatro, en el que invertiste tu propio patrimonio. ¿Cómo es poder gestionarlo justamente sin ningún tipo de subsidios, sin ningún tipo de apoyo oficial? ¿Cómo se hace?

Bueno, nosotros estamos aprendiendo. Estos nueve meses, o sea, nos pusimos como una meta que es ir aprendiendo a administrar, aprendiendo a cómo armar una agenda, aprendiendo, aprendiendo todo. Y empezamos viendo en esta realidad también que vive el país, que es bastante compleja con relación a los subsidios y a los apoyos, que no íbamos a tener, evidentemente, ningún tipo de apoyo. Entonces, no íbamos a dejar de hacer, de accionar, a pesar de no tener los apoyos. Dijimos, vamos a poder, e increíblemente no solamente los artistas nos ayudaron en esto, sino el público.

Así que nosotros los gastos que tenemos, que son gastos fijos mensuales, los cubrimos hasta ahora sin ningún tipo de apremio realmente. Sí, no tenemos recursos como para reinvertir en algunas cuestiones que nos faltan, pero de a poquito lo vamos haciendo.

Lo básico está, que son las gradas, las butacas, en el caso del arte café, que es la parte de la confitería, tenemos todo, la vajilla, todos los elementos. Hay muchas cosas que nos prestaron, algunas cosas nos regalaron. Y cosas que compramos a muy buen precio también, porque la gente sabía que era para teatro.

Así que, me pasa como con Malvinas. Siento en esto del teatro. Cuando yo vine acá por el tema de Malvinas, sentí que la sociedad me contenía para que yo pueda seguir adelante. Y también siento eso ahora, que la sociedad, los artistas, ahora también están para que el teatro siga adelante. Esas dos cosas me pasan. 

Fachada patagonica del Teatro Gran Cabral

Veo que te estás refiriendo a esa sinergia que hay, evidentemente, entre el público que acompaña, y te acompaña porque acabas de nombrar algo que siempre nos parece fundamental, que tiene que ver con tu historia en Santa Cruz, y que tiene que ver con este ida y vuelta permanente. Y, por ejemplo, como para que la gente sepa y los que todavía no conocen el teatro, se enganchen porque esto sigue, es un proyecto que va para adelante. ¿Cómo les ha ido en estos nueve meses con espectáculos? ¿Qué tipo de espectáculos, qué artistas han aceptado participar? Y sé que están con nuevos proyectos.

Nosotros empezamos pensando que con una actividad cada 15 días, dos actividades por mes para nosotros iba a estar bien (Ríe). Y resulta que cuando se inauguró el teatro, por supuesto, invité a todos los artistas, amigos, conocidos y a todo el público que quisiera ir. Ahí nomás empezaron a preguntar cuándo empezaba la actividad con público, y ya hicimos una agenda, y ya vino uno y ya vino el otro, y se fueron armando distintas agendas con distintas disciplinas, muy variadas. Desde la primera muestra plástica que se hizo, con obra de Silvia Cerur Blanco, que también ya tuvo varias participaciones. Y estuvo el coro, hubo una charla sobre la medicina y el arte, otra sobre la ecología y el arte, hubo una charla también de los artistas con distintas disciplinas sobre el arte y la plástica. Después aparecieron Santacruceños del viento, que hizo un lanzamiento allí y después hizo un ciclo de cuatro encuentros, el último que se llamó Cantoras, con todas cantantes de distintas partes de la provincia. Después tuvimos danza, jazz, tango, teatro, charlas holísticas, un montón de actividades que ahora no recuerdo. Y seguimos con encuentros de teatro en inglés, de escuelas secundarias; encuentros de escuelas, cierres de talleres de distintas disciplinas.

Y realmente nos tuvimos que apurar en esto de aprender a armar la agenda, porque los pedidos eran muchísimos. Y puedo asegurar que, a pesar de que la sala es chiquita porque tiene 85 lugares, siempre estuvo con su capacidad llena. Y en el caso de los conciertos que se hicieron de Disney, y en el caso del violinista que vino del teatro Colón, la gente no pudo entrar, pero se quedó en la parte del bar, del arte café, y allí pudo escuchar porque se escuchaba perfectamente.

Así que fue como mágico todo, y es permanente la demanda. De hecho, para el año que viene ya hay un montón de actividades planeadas, que no sabemos cómo vamos a armar la agenda… porque yo le digo a los chicos ‘vamos a armar una agenda trimestral’. De hecho, hay muchos pedidos distintos y todo lo que se pueda hacer en un teatro, o en una sala de esas características, lo vamos a hacer. Porque está abierto justamente para todo el mundo que tenga necesidad de expresarse, y mostrar y compartir con su público la experiencia artística que desarrollan. Es así. 

Evidentemente, el teatro viene a cubrir una demanda, ya que había una necesidad en la sociedad, eso está clarísimo. Y por eso es que ha habido tanto acercamiento, tanto apoyo, o sea, tiene que ver con tu figura -eso es evidente, también es así-, pero también evidentemente había una necesidad.

Seguro, para mí sí, y ha sido demostrado en esta cantidad de eventos que se hicieron. Aparte nosotros somos un equipo de tres personas, más mi hija que colabora, también y Regi Sancho que maneja las redes, somos cinco en total, pero los que estamos siempre somos tres. Hemos conocido un montón de disciplinas que desconocíamos. O sea, sabíamos que existían, pero no sabíamos la calidad que hay. Es increíble. Yo me he sorprendido y digo ‘no puede ser’. Sí, sí, sí, ¿cómo no vamos a apoyar esta actividad? Porque la calidad, los músicos, los chicos de danza, las propuestas variadas, y propuestas de un nivel muy importante, o sea que a veces tal vez muy encerrado en la parte teatral y Malvinas, nada más, que no nos dejó ver otras propuestas, y las vamos descubriendo en el teatro, y nos maravillamos. Ayer mismo hubo una milonga, con unos guitarristas… yo digo ‘estos guitarristas…’ Nelly Omar los hubiese amado a estos muchachos, porque fantásticos. Y un jovencito tocando el bandoneón. Después tuvo la orquesta de jazz, todos jovencitos de la Escuela Re Si, todos de 15 años, y yo digo ‘¿y esta orquesta?’, es sorprendente.

Por eso me parece que nosotros tenemos que seguir apostando, para que se conozca. Y la gente acompaña y esto es buenísimo. A pesar de que está lejos.

Estaba por preguntarte si habías recibido muchas, entre comillas, quejas del estilo ‘¡hay qué lástima que está tan lejos!’, o comentarios por el estilo.

Un par sí, voy a decir que sí, al principio; pero después hubo una señora que dijo ‘ay, esto es como se hace una escapada a Güer Aike’. Queda lejos Güer Aike, pero no estamos tan lejos. Pero ella dijo ‘sí, porque uno sale de la ciudad y ve acá que está tan lindo y esta onda tipo campo, y este galpón que parece patagónico, y después uno entra y es totalmente diferente, es lindo adentro, así que está está bueno; es como salir, porque vine por la ría, paseando’.

Nada, yo al principio tuve mucha duda de hacerlo. Lo único que me decidió a hacerlo ahí fue el tema del estacionamiento, que es muy complejo estacionarse en el centro. Y después quedaba muy cerca de mi casa. Porque yo cada vez que tenía problemas con el espacio cultural, tenía algún inconveniente, me sonaba la alarma, tenía que salir de mi casa 15 minutos hasta el centro después. Entonces ahora estoy a seis cuadras de mi casa. Entonces, si pasa algo, yo estoy a seis cuadra.Y esto es más más interesante. Y el barrio es simpático, a pesar de que todo es de tierra, pero ahora tenemos el pavimento a tres cuadras, y vamos a tener a otras tres cuadras pavimento también. Pasa el colectivo, además. Es increíble, increíble. 

Eso es importante porque la cuestión de la distancia es un tema. Es una realidad, que la Patagonia no está muy acostumbrada a que la gente camine. Ni que camine ni que tome colectivo. Entonces, hay muchas cosas que a veces terminan siendo para un grupo pequeño. Y hay que apuntar a públicos más amplios porque, justamente, Río Gallegos lo necesita. No, no es tanto lo que uno quiere, sino….

La necesidad del lugar. Sí, sí, en eso coincidimos. Yo estoy atento a eso. Y podrá no gustarme a mí, pero si hay un público interesado en determinadas actividad, vamos a estar. ¿Cuál es el problema?

Es interesante esto que decís sobre las distintas disciplinas artísticas que han confluido allí, en el Gran Cabral. Y también otras que no son disciplinas artísticas necesariamente, esto de las charlas holísticas, etc. Está también también bueno que abarques una barriada grande. En uno de los extremos, que no era donde justamente había este tipo de actividades. Eso también es bueno.

Sí, porque nosotros, ahora va a haber en estos días una charla de una asamblea, de un sindicato, que me ayudó muchísimo a mí, y yo les dije ‘chicos, vengan acá’. Me ayudaron en todo lo que es la cuestión de matafuegos y demás, y no me cobraron nada. Nada, y eran bastante lo que me tenían que cobrar, porque querían colaborar con el teatro. Y como yo, desde chico aprendí que una mano lava la otra y las dos lavan la cara. Les dije ‘ni se les ocurra ir a alquilar nada a ningún lado, vengan al teatro’. Y de hecho van a venir a hacer su asamblea, así que les preparé unos micrófonos, para que esté todo lindo. Porque me parece lo correcto, me parece lo que corresponde. Ellos se portaron muy bien conmigo. Sin haberlo pedido y sin yo saber que tenía que hacer ese trámite. Y ellos vinieron y se presentaron. ‘Somos de la empresa tal, bla, bla, bla, bla, bla. Usted va a tener que hacer esto’.

Cuando me enteré de lo que salía, yo dije ¡gracias! Hasta me regalaron los cartelitos de salida de emergencia.

Si bien es cierto que el público de Río Gallegos, sobre todos los que han ido al teatro, te conocen y saben un poco esta historia, pero la Revista La Rama es patagónica, y llega a Capital. Tenemos un público diverso. Por esto, me gustaría que pudieras contar muy brevemente por qué es el Teatro Gran Cabral.  Me pareció hermosa cuando la escuché la historio en la inauguración, la historia de tu familia. 

La familia materna son los Cabral. Y todos ellos son artistas itinerantes, músicos itinerantes de la provincia de Santa Cruz. ¿Qué quiere decir que son itinerantes? Es porque mi abuelo tocaba el acordeón con sus primos, a caballo. Iban haciendo serenata en los distintos pueblos, sobre todo en la época de verano. Y después, todos son músicos. Mi mamá, inclusive. Mi mamá fue bailarina de la Orquesta de D’Arienzo, con mi tío. Bailaban dos cosas: rock y tango.

Entonces, en homenaje a ellos, que son los que me inculcaron el tema de lo artístico, le puse Cabral. Y Gran tiene que ver con este tema de que nosotros en la zona oeste, todos los teatros y cines se llamaban Grand, por ejemplo, el Grand Esplendid. Hoy por hoy, subsiste el Gran Rivadavia en Buenos Aires y el Gran Rex. Pero después, también el Gran Morón, el cine el Gran Ituzaingo, que creo que todavía se sigue llamando. Entonces, esa cosa que para mí era, cuando íbamos a esos lugares, muy impresionante de chico, digo, ‘¿y si le ponemos el Gran Cabral no será mucho?’. Y le pusimos el Gran Cabral, fue en homenaje a ellos. Así que nada, realmente, ellos siempre me enseñaron que el arte nos hace mejores personas, mejores seres humanos y me parece que ese es el mínimo homenaje que yo podía hacerles. De hecho tengo todas las fotografías para poder hacer retratos y ponerlas en el teatro, de ellos. El logo del teatro tiene un bandoneón que es mi tío tocando el bandoneón, en la ciudad de Bragado. Así que nada, o sea, ellos son mis ángeles también. No son personas que yo no he conocido, fueron mi familia, porque la familia paterna casi no la conocimos. Así que los tíos siempre fueron ellos, los abuelos siempre fueron ellos. Y hoy son mis ángeles. Sí, sí, yo creo mucho en eso. Y siempre… nos cuidan, nos orientan, y están siempre ahí, y siempre van a estar. Por eso me parecía importante ponerle en homenaje a ellos, y a todo ese esfuerzo que hicieron en aquellos años, era una familia de muy bajos recursos, para poder hacer, a pesar de todo, lo que les gustaba. 

¿Nos podés adelantar algo de lo que se viene? O por lo menos alguna de las actividades que se vienen para el 2026.
Nosotros para el 2026, estamos planeando hacer un show de tango en todo el salón, con artistas invitados. Y que las personas puedan hacer una milonga. De hecho, ayer probamos algo y funcionó. Y la gente estaba. contentísima. Primero porque el arte café se llama Buenos Aires. Todas las cosas que hay allí son de Buenos Aires. No estamos hablando que son de capital, sino de la provincia de Buenos Aires. Los muebles, por ejemplo. Todos los muebles son de Buenos Aires. Esa es una de las actividades. Posiblemente también, empecemos a hacer actividades que tengan que ver con el cine, porque estuvimos probando una pantalla que yo tenía en mi casa en un quincho que nunca lo usé porque me resultó corto el trayecto del proyector y me quedé una pantalla chica. Así que la probamos ahí, tenemos una pantalla digital y se ve bárbaro, porque con las gradas se ve como un cine.

Entonces, tal vez fomentar, que a mí me interesa mucho, los jóvenes que hacen cortometrajes, hacer un certamen, no sé… pero que tenga que ver con el cine también. Y después, queremos incorporar ciclos que tienen que ver con los ciclos de lectura literarios, presentación de libros y también lo de teatro leído, tal vez una vez cada 15 días en la parte del café. Y tenemos también ya el compromiso de un violinista que vino del Teatro Colón, que quiere volver y muy posiblemente armemos algún ciclo que tenga que ver con conciertos porque nos quedamos maravillados Fue un público totalmente diferente, al que va a haber teatro u otro tipo de expresión musical, el que había ese día en el concierto de la Camerata y este artista. Totalmente diferente. Que yo conocía porque los encuentros siempre, pero que fue a ese espectáculo nada más. A otros no había ido. Así que vamos a prestarle atención a esto de la música clásica, y traer de otras partes del país, inclusive acá hay mucha actividad para que haya ciclos.

Así que más o menos por ahí van a la cosa. 

La sala del Teatro Gran Cabral tiene características interesantes. Uno está acostumbrado acá que los lugares son fijos. ¿Nos contás cómo es esto?

Nosotros hicimos una sala pensando en que sea un espacio flexible, justamente, para que hayan distintas actividades. Siempre yo lo pensé como en teatro en principio. Pero nos dimos cuenta que con esa forma puede servir para otras actividades.

O sea, es una sala que es alargada, pero que está dividida por un telón a la mitad donde está lo que sería, en el teatro, la parte de recepción, que aquí hay una pequeña cafetería. Digo, ¿para qué una cafetería? Porque cuando nosotros vamos a otros lugares a ver teatro, siempre vamos a tomar un café afuera. Acá el afuera está en el centro, queda muy lejos.

Entonces acá podemos hablar de la obra, compartir con el artista, estar un ratito más y compartir un café. Esa es la idea. Después está en la sala en sí y el escenario.

El telón del medio se abre. Entonces podemos hacer todo un salón entero. También las gradas se mueven porque son módulos que se deslizan, de 2 metros por 90, y podemos hacer un teatro circular, por ejemplo. poner las gradas en el escenario y poner sillas alrededor. Acá no hay teatro circular. Como tampoco hay teatro con grada. Los teatros son a la italiana, condicionados en el Obispado, en el Municipal, con una sola mirada, y no podrían hacer teatro circular. Aquí sí se puede hacer. Se podría hacer danza circular, también; se podrían hacer un como se ha hecho las muestras, integradas.
Quiero decir algo importante, que la sala del teatro se llama Renza Silveri, en homenaje a mi amiga, con quien hemos trabajado tanto tiempo. Fue muy emotiva esa inauguración para ella. Hay una obra de Renza, que me dio y yo tengo otra obra en mi casa que la voy a llevar, porque es el homenaje a Astor Piazzolla cuando falleció, y que tiene que ver con Buenos Aires y que tiene que ver con el tango. Así que hay varias cosas. 

La sala es muy dinámica y nos hemos sorprendidos de la rápidez en que se arma y se desarma. De hecho, ayer desarmamos la grada e hicimos un escenario para lo de la milonga. Y ellos estaban en chochos. 

Tu mirada es la de alguien que está muy acostumbrado a organizar teatralmente, porque vos te has movido de manera independiente por todas partes. Creo que hay algo ahí muy fuerte

Sí. Y además de ver en otros lugares, porque yo, por ejemplo, siempre hablábamos con Rubén Radosaldovic del tema del teatro de la Cooperación en Buenos Aires. Yo he estado ahí dando charlas, y todo eso se transforma. Por supuesto que no tenemos la tecnología. ¿Cómo hacemos? Entonces, hablando con una señora que se llama Corina de Río Grande, que también tiene una sala independiente, cuando le pregunté: ¿Cómo hiciste vos con las gradas? ‘Y las metíamos una dentro de la otra’. 

Pero además, los módulos que nosotros hicimos, increíblemente, parados, me representan una pared para poner una obra de arte. O sea que, el piso del módulo, si lo deparo, tengo una pared y si junto varios módulos, tengo varias paredes para exponer. que es lo que hizo Dora López cuando vino. Le dimos vuelta a los módulos y le pusimos las obras. Que es lo que hizo Silvia Cerur Blanco con sus obras, que son tan grandes sus y preciosas, pero que necesitaban un sostén, y pusimos los módulos. Fue fantástico. Vamos resolviendo, transformando el lugar. 

Hoy vamos a utilizar la última grada que son cuatro gradas que tiene una espalda, con un con una reja, para que la gente no se caiga, por supuesto. Eso lo vamos a usar de entorno de escenario para pequeños escenarios hecho con los módulos de 30. Entonces vamos a hacer los módulos de 30, y después vamos a hacer los cuatro módulos con cortinado, y aparece un pequeño escenario. Entonces las gradas no las saco, quedan ahí, pero además tengo un escenario para la milonga, por ejemplo. Es muy versátil el lugar. 

Para redondear, nos queda clarísimo, como van llevando adelante la actividad, con el pequeñísimo grupo que ustedes son. 

Vamos a ampliarlo el año que viene, porque yo voy a poner a alguien que maneje la agenda. Por supuesto, van a terminar consultándome a mí siempre. Pero ya tenemos pautas para decir: esto es así, esto es así, esto es así. Las condiciones para que uno lleve solo la agenda. De hecho la llevo yo solo a la agenda ahora, pero vamos a poner también a alguien, y que manejen las redes. Belén me dijo: Yo te hago pequeños videos para las redes. Bueno, vamos. Hay un montón de gente que quiere colaborar y bueno, nada, yo los conozco de chico también a todos.

Por otro lado, ¿cómo sigue Andrés Fernández Cabral actor? Si tengo que pensar en vos, aunque has actuado en un montón de cosas, pero pienso en Silencio Ficticio, y pienso en Las Rococo, Tangocidio, las obras de Dalmaroni.

Sí. Las más conocidas son las que más se han hecho. Porque Silencio Ficticio tiene 215 puestas. Las Rococó tiene 150 creo, y Tangocidio tiene 100, con Gustavo López, que lo hicimos mucho en el interior. Después otras obras con menos puestas. Pero, ¿cómo sigue? Bueno, es un problema. El otro día, mira, anecdóticamente, viene a verme, a visitar y conocer el teatro Fernanda López López, la directora del grupo Libelula Sur.

Y me dice Andrés, no te quiero desalentar. Pero yo hace cuatro años que no trabajo, cuatro años que no dirijo, cuatro años que no actúo, estoy administrando nada más. No me asustes, le digo yo a Fernanda, pero bueno, es así la realidad. Hasta ahora no puede ser nada.

Hice las puestas de Las Rococo, que ya veníamos haciendo dentro de los primeros meses que hicimos la obra. Estamos trabajando en la puesta nueva de Las Rococó, sería la última versión. Yo tengo ganas de hacer Silencio Ficticio, pero el teatro me insume mucho tiempo. es todo el tiempo. Porque nosotros hacemos todo, desde limpiar los baños, hasta cocinar, poner las luces. Yo me subo a colocar las luces para los elencos que vienen. Muchas veces le he iluminado el espectáculo, sobre todo a los músicos porque no tienen iluminador. Hacemos todo. Regamos las plantas, hacemos los pocitos, estamos todo el tiempo los tres ahí. Hasta ahora como que tengo ganas, pero no sé qué va a pasar.
Creo que en algún momento nos vamos a organizar bien. Y la necesidad de actuar es más grande que la de organizar. Ya cuando esté organizado… pero tengo varios procesos.

Lo que pasa es que la necesidad de actuar la podés posponer, en cambio la de organizar te obliga. La agenda te marca los tiempos. 

Sí, sí, sí. En eso tenés toda la razón. Lo otro lo puedo ir posponiendo diciendo, bueno, el mes que viene. De hecho, empezamos a trabajar con Carlitos Catrihuala, sobre una versión nueva muy interesante. Estábamos trabajando con él y Rafi Castillo, haciendo una versión nueva de Cumbia, morena, cumbia. Es muy interesante la búsqueda de Carlitos. Y aparte hace años que él quería trabajar con nosotros, pero ahí quedó. 

Creo que se va a activar porque eso es está en mi genética, o sea, yo no puedo no actuar porque me encanta hacerlo. Y nada, me parece que en ese lugar soy bastante auténtico cuando actúo, arriba del escenario. 

Esta entrevista tiene que ver básicamente con lo que es el teatro Gran Cabral que está funcionando desde el mes de marzo para acá. El animarse y hacer. Lo que significa esto y que está absolutamente enhebrado con todo tu trayectoria, porque es imposible pensarlo de otra manera, uno no está disociado, uno hace estas cosas porque también hace e hizo todo lo demás. ¿Querés agregar algo más?

Sí, yo creo que es eso: animarse. Animarse a hacer. Yo siempre me he animado a hacer en todo.Y ponerle la mejor ronda, la mejor buena energía y las cosas salen. A veces no como uno quiere, pero salen. Y yo aprendí eso.

Ya les digo, desde mi familia que sin nada podían ellos generar encuentros, eventos, amigos y no resignar eso.
Y de mis maestros, que fueron muchos maestros, no solamente cité a dos, pero maestros que fueron maestros del teatro independiente. De hecho, nosotros pusimos una campana, que tiene que ver con el teatro independiente. Yo hablo de eso y digo: En homenaje a aquellos hombres y mujeres que en el año 1930, se quedaron sin laburo por la crisis, pero no resignaron el hacer teatro. Y se armaron el primer grupo de teatro independiente, latinoamericano y argentino en ese sótano de la Diagonal Norte. Y para avisar que había función los domingos tocaban la campana. Porque como era un sótano, la gente transitaba y no sabía qué pasaba allí. Ahí estaba Barleta, Castronuovo… Y claro, ese grupo fantástico.

Yo aprendí con los posteriores, con Alejandra Boero, Onofrio Lobero, Pedro Asquini y todos esos independientes de la máscara, donde los tipos laburaban como Alterio en Terrabusi, pero despuntaba el vicio haciendo teatro a la noche. Y ellos son los que me enseñaron también que el teatro nos hace mejores seres humanos. El teatro y el arte en general, absolutamente.

Gabriela Luque

Prof. y Lic. en Letras. Esp. en Gestión Cultural. / Río Gallegos. SC.

Ariel Di Leo

Editor / Río Gallegos. SC.

Comentarios y sugerencias son bienvenidos en el mail revista.larama.2019@gmail.com

Scroll al inicio