En primera persona / Javier Gil

Estas ediciones nacieron en San Carlos de Bariloche con la idea de compartir poesía, textos literarios y expresiones de las artes plásticas. Se concretaron en marzo de 2013 en torno a un grupo de rock, Natural Desmesura (de ahí su nombre), con la idea de ampliar la comunicación en cada concierto. Y sirvió como un buen pretexto para extender su alcance a otros ámbitos. La banda se disolvió en el 2017 y las ediciones continuaron su camino. Digamos que su origen no fue planificado y su desarrollo también contiene mucha espontaneidad: de acuerdo a vivencias, encuentros, toma su rumbo.
No es un proyecto con grandes ambiciones, ni es una editorial en el sentido habitual del término: consiste en una colección de hojas sueltas de regularidad mensual, y de distribución gratuita. Éstas son de formato A4 dobladas en forma de trípticos. También suelen recibir el nombre de “plaquetas”.
En ellas encontramos una gran diversidad de creadores y de expresiones. Si bien hay algunas con autores de otras épocas y de otros lugares (por antojos o insistencia obsesiva de amigos), la mayoría pertenecen a autores de la región patagónica: por nacimiento, residencia o porque en su ir y venir, los tenemos por acá. Hasta ahora participan autores de todas las provincias, de Tierra del Fuego a La Pampa. No se busca abarcar la inmensa producción creativa de la región: esto es imposible. Sólo compartir lo que pasa por una persona en un lugar y en una época determinada. Se verá que su estrategia es bastante informal; en el camino va tomando su forma. Participa algún vecino, amigos que se acercan con entusiasmo, algún grupo de lectura que damos a conocer, como así también autores que evidencian gran madurez en sus trabajos. Obviamente, no se pretende crear un canon, la diversidad de participantes y expresiones es su característica. El criterio: todo lo que se publica merece por lo menos una lectura.
Estas hojas se imprimen en centros de copiado o en forma casera. Se comenzó con tiradas chicas, pero al poco tiempo, fueron 600 de cada una. Y vuelta a copiar si se acaban las que más interesan en determinado momento. Su financiación corre por mi cuenta. En algún momento hubo algunas colaboraciones, que siempre son bienvenidas.

Como podemos ver, se buscó un medio económico y a la vez ubicuo, de fácil distribución. Y al parecer, ocupan un ámbito donde no llegan otras expresiones. A veces un libro puede intimidar: una persona me dijo una vez, “yo no leo poesía, pero estas hojas, sí”. Las encontramos en cafés, eventos, presentaciones de libros, pegadas con imanes en las heladeras, en bibliotecas y en centros culturales. Viajan por correo, por mails y a partir del 2020 están en la página web para ser visitadas, bajadas, compartidas. En dicha página web, además de la carpeta con los trípticos, hay otras, con trabajos de artistas plásticos, con algún reportaje y notas, y una con podcasts: micros radiales. Las hojas viajan, ya sea en papel impreso o en formato digital. Se reimprimen en distintas localidades e incluso en el exterior, para trabajar en talleres o simplemente para compartir textos de una manera accesible.
En determinado momento el volumen ameritó ser compiladas en forma de libro: Las primeras setenta hojas y Las segundas setenta hojas. Y cuando lleguemos a la nº 210 será el momento de concretar el último libro. Vamos por la nº 204. Y digo último, porque pondría fin a estas ediciones. Al menos aquí se cerraría un ciclo, una manera de hacer las cosas. Por lo cual no estoy recibiendo más material, con lo difícil que es decir no…
Los antecedentes de estas ediciones los encontramos en la provincia de Santa Cruz. Soy de Puerto Santa Cruz y viví muchos años en Caleta Olivia, antes de radicarme en Bariloche. Y en Caleta, a mediados de los años 70, con un grupo de gente con intereses afines hicimos Viento, publicación subterránea (a mimeógrafo, fotocopias terribles, como sea…) y en los 80, un proyecto de publicación que quedó en sus dos primeros números a modo de presentación, que se llamó Ventana al Sur. Antecedentes en cuanto a la forma de proceder: proyectos independientes y sin fines comerciales (distribución gratuita), y a la red de contactos que se fue creando. Cuando se iniciaron estas ED, ya había material y comunicación que naturalmente fue ampliándose.

Por supuesto no estoy solo en esto. A muchos consulto y muchos otros participan aportando su mirada y crítica. También en la selección de algunos de los textos. Esta actividad siempre es un espacio de encuentro. Y como dije en otras oportunidades, entiendo que la literatura y el arte no son sólo entretenimiento. Es educación, imaginación, conocimiento, memoria y compromiso ético en la vida. Como decía de su hacer Gilberto Gil: “La música es mi instrumento de diálogo con el mundo. Soy yo frente a mí mismo, el asombro de la existencia, los grandes interrogantes. Mi música es mi meditación religiosa, filosófica, existencial y ético-moral”.
Preparar y distribuir este material es una actividad gratificante y de descubrimientos, y, además, como decía Juan Carlos Moisés de sus plaquetas -las cuales han sido inspiración de éstas-, son una forma muy noble de hacer nuevos amigos.
Para finalizar, comparto este texto de Aldo Pellegrini acerca de la poesía:
“Su punto de partida está en el principio de que el hombre merece un destino superior al que le asigna la sociedad en que vivimos.
Este destino estaría en la realización de lo que podríamos designar con el término de “hombre-poeta”, basado en que lo poético es el motor central que impulsa al hombre a realizarse en totalidad. Lo poético, fuente de lo maravilloso, existe en todos los hombres, aunque oculto y reprimido; de ahí la frase de Lautréamont: “La poesía debe ser hecha por todos”. Lo que no quiere decir que todos los hombres hagan poesía verbal o arte, sino que una, por así decir, concepción poética debe presidir el vivir.
Lo poético debe regir toda actividad humana, de modo que la vida constituya un acto de permanente creación. La poesía es, pues, un comportamiento y la expresión de ese comportamiento”.

Javier Gil
Editor Independiente. / S. C. de Bariloche. RN.
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