Pablo Baca, el guionista de las huelgas

Entrevista / Gabriela Luque y Patricia Jiménez

Foto: Sergio Álvarez

El jueves 14 de agosto, por la tarde, se presento en el Salón Auditorio del Centro Cultural Santa Cruz  la obra escrita por el guionista santacruceño Pablo Baca e ilustrada por el artista plástico Gustavo Camisay, El cuaderno secreto de Soto, que retrata en clave gráfica la vida de Antonio “el Gallego” Soto, figura emblemática de la Patagonia Rebelde.

Esta novela gráfica que recupera la memoria de las Huelgas del año 1921, combina hechos históricos y elementos de ficción, para narrar la vida de Soto desde su partida de Galicia, hasta su llegada a Santa Cruz y su rol en la lucha por los derechos de los trabajadores. La edición fue producida por la Imprenta Oficial de la Provincia de Santa Cruz, en el marco del programa Conexión Cultura, que impulsa la publicación de contenidos culturales santacruceños. La primera presentación tuvo lugar en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, en mayo del presente año. Para conocer los entretelones de la creación de esta obra literaria, la revista dialogó con el guionista Pablo Baca.

LR / Pablo, para conocer los tiempos fundacionales del proyecto que desembocó en la realización de este libro, podrías contarnos cómo se conocieron vos y Gustavo Camisay.

PB / A Gustavo no lo conocía, no tenía referencias de él. Yo estaba con ganas de trabajar en un cómic. Había tenido una experiencia previa con Juancho Jiménez, Juan Esteban Jiménez. Habíamos hecho una novela gráfica. Era mi primera experiencia como guionista y era la primera experiencia de Juancho como dibujante y como primera experiencia, por supuesto, el resultado fue discreto. Después Juancho hizo un hermoso trabajo con guiones de Héctor Cuenya, Argentina superpotencia, y yo, por intermedio de Carlos Besoain, lo conocí a Gustavo y así pudimos trabajar en todos estos años el tema de las huelgas, el que desemboca en en este libro definitivo, El cuaderno secreto de Soto

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LR / ¿Cuándo surgió la idea de hacer esta novela gráfica? 

PB / En el año 2006 conocí a Gustavo, como decía por intermedio de Besoain, que me comentó que era un excelente dibujante, un gran pintor y que podría estar interesado en trabajar con este tema. Charlamos con Gustavo y, efectivamente, él estaba interesado en hacer cómic. También estaba interesado en el tema de las huelgas y, muy lentamente, comenzamos con el trabajo, porque ambos teníamos nuestras ocupaciones y hicimos lo que luego sería el el primer tomo, en nuestros tiempos libres. Por eso pasó bastante tiempo, arrancamos en el 2007 y lo terminamos en el 2011. Ese primer tomo, titulado  Palabras escritas en el viento, fue publicado en el año 2012. 

LR / ¿Cuáles fueron las etapas por las que transitó la historia hasta llegar al soporte papel?

PB / Comenzamos a trabajar con Gustavo y lo hacíamos con mucha lentitud, por las limitaciones del tiempos que le podíamos dedicar al trabajo, pero luego tuvimos un incentivo que apresuró bastante al proyecto, que fue la posibilidad de publicación en Galicia. En ese entonces 

habían ganado las elecciones regionales el Partido Socialista, un hecho absolutamente extraño, ya que en Galicia siempre ganaba el Partido Popular. En el gobierno socialista de Galicia estaba como Secretario de Cultura Carlos Sixirei Paredes, quien tenía mucho interés por publicar el libro. Esto hizo que pudiéramos trabajar más entusiasmados y de una manera más rápida. El tema fue que no llegamos. Cuando terminamos, ya había cambiado el signo político del gobierno, y con el cambio desapareció la posibilidad de publicación. Pero el trabajo estaba concluido, y con el apoyo del  Archivo Histórico Provincial, por intermedio de la directora, Licenciada Elida Luque, pudimos armar una muestra. Se expuso en el Centro Cultural, y también estuvo en el campus de la Unidad Académica Río Gallegos de la UNPA y en Casa de Santa Cruz. Esa muestra, con los originales de Gustavo, fue vista por el entonces Presidente del Consejo de Educación, el Profesor Roberto Borselli, a quien le gustó, quedó interesado y a partir de ahí, es que se pudo llegar a publicar el primer tomo. 

LR / La obra, ¿desde el primer momento fue pensada como novela gráfica?

PB / Sí. La propuesta mía, a Gustavo, fue esa: “vamos a hacer una novela gráfica, no vamos a hacer una historia corta, vamos a hacer una historia contando las dos huelgas”. La idea era que cada tomo fuese de 80 páginas. Fueron esas ideas que tiene uno cuando no conoce . Hoy por hoy, con mi experiencia, jamás apuntaría a un trabajo de esa extensión. Ahora tenemos proyectos con Gustavo y más posibles proyectos con otros dibujantes y sé que la extensión de cada trabajo no tiene que exceder las 64 páginas.

LR / Para elaborar el guión, ¿qué te inspiró, cuáles fueron las fuentes bibliográficas?

PB / En primer lugar, cuando comenzamos con este trabajo, tanto Gustavo como yo pensábamos hacer algo mucho más libre, mucho más anclado en lo ficticio. Pensábamos, en realidad, en una especie de western patagónico. El tema fue que cuando comenzamos a investigar, la historia nos superó. El nivel de violencia, los enfrentamientos, la puja de poderes,  era una historia mucho más violenta que cualquier western que uno haya visto. No hay película de Sergio Leone que sea tan violenta como lo ocurrido en las huelgas patagónicas. Entonces, la historia se impuso sobre nuestra intención original y lo que definimos finalmente fue trabajar muy anclados en los hechos históricos. Fuimos muy respetuosos de eso, lo que no implica de que no tenga también elementos de ficción, que es lo que hace que el trabajo (intentamos que así sea) sea entretenido, sea atractivo al público, al incluir esos elementos ficticios. También fuimos muy cuidadosos y trabajamos la verosimilitud, es decir, siempre que incorporamos escenas o acontecimientos que no ocurrieron, tuvimos el cuidado de que estuvieran sí hubieran sido posibles de ocurrir. Por ejemplo Antonio vino a la Patagonia como tramoyista de una compañía de teatro, es verosímil pensar que él podría haber estado enamorado de una actriz de la compañía, y que, a raíz de un desengaño amoroso, haya decidido quedarse en Río Gallegos. Es factible, por eso lo utilizamos. También podríamos haber utilizado que él era un miembro del Partido Socialista Internacionalista y que vino acá a la Patagonia a trabajar con la clase obrera y a provocar un levantamiento.  Bueno, en todo el trabajo de investigación que hicimos, no encontramos documentación que apuntara a esto último, por eso eso lo descartamos. 

Volviendo a lo que me preguntabas, acerca de qué tipo de documentación usamos, bueno, trabajamos con “la biblia” que es Bayer, los cuatro tomos de Bayer, pero también trabajamos con Susana Fiorito, con Horacio Lafuente, por supuesto con José María Borrero,  pero  también con la documentación del Archivo Histórico Provincial.

LR / ¿Cómo se articula la tarea creativa entre guionista y  dibujante? 

PB / Fue un aprendizaje de los dos lados. No hemos tenido nunca un problema con Gustavo. Es una persona que trabaja mucho, trabaja muy bien, es muy responsable. Yo traté de estar a la altura de su trabajo también, cumpliendo con las entregas, con las fechas. Teníamos reuniones, nos poníamos de acuerdo en qué tipo de estética, cómo iba a ser la escritura. Me pidió, por ejemplo, trabajar con un número impar de cuadros por página, porque le daba más libertad para el diseño de la misma. Nos pusimos de acuerdo en un montón de elementos específicos del cómic, los cumplimos y en verdad que hemos tenido un trabajo muy agradable, a tal punto que ahora estamos abocados a otra novela gráfica. Ésta que tiene que ver con con la vida de Walter Roil, el fotógrafo de acá,  de Santa Cruz.

LR / ¿Tuvieron en carpeta más de una versión antes de llegar a la definitiva?

PB / No. Yo trabajaba con los textos históricos, hacía un análisis de cuáles eran aquellas aquellos acontecimientos que me parecían que eran los importantes y que ayudaban al avance de la historia. Elegía esos acontecimientos clave, y a partir de ahí trabajaba el guión, y le pasaba a Gustavo ese guión muy detallado. Aprendí que al dibujante tenés que darle el guión con todos los cuadros con su descripción visual, porque es muy difícil para quien ilustra recibir un guión que tenga nada más que los diálogos, ya que lo obligas a imaginar un montón de situaciones, y si vos le planteas ya la descripción visual, tiene una base firme donde apoyarse. Y si él después define hacer algún tipo de cambio, seguramente ese cambio va a ser para mejor. Gustavo ha hecho cambios, pero también ha respetado en un alto porcentaje las descripciones visuales. 

LR / ¿Cómo fue tu formación en realización audiovisual?

PB / Yo estudie realización audiovisual, en la orientación de dirección, en la ENERC, Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica, que depende del INCAA, el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales. Fue una formación muy, muy profunda. Por empezar, acceden nada más que 48 personas a estudiar cine en esta Escuela, ocho personas por orientación. Hay seis orientaciones: dirección, producción, sonido, montaje, guión y fotografía. Todos quieren ser directores, entonces hay una serie de exámenes y ahí quedan los que entran en dirección y, los que no entraron, pueden elegir otra especialización. Yo quedé en dirección y ahora, a la distancia, lo lamento un poco, porque me di cuenta de que la formación en fotografía sonido y montaje es una formación técnica mucho más rigurosa y creo que me hubiese ayudado mucho más. 

LR / ¿Habrá una ampliación de estos cuadernos? 

PB / Eso lo estuvimos hablando con con Gustavo. Nos han hecho propuestas y habíamos pensado qué lindo sería, en sucesivas ediciones, agregar algo como anexos. Esto nos permitiría agregar entonces situaciones, acontecimientos que no están acá, ya que está todo muy centrado en la figura de Antonio Soto. Por ejemplo, agregar anexos en los cuales detallar un poco más la actividad de Facón Grande, o de Argüelles, o incluso el tema de las prostitutas de San Julián y otros tantos temas que están dando vueltas. Pero estamos muy concentrados ahora con Roil y también tenemos otros proyectos futuros y preferimos descansar un poco de Soto, después de tantos años en su compañía. 

LR / ¿Qué qué otros trabajos en lo audiovisual hay, previos a Soto?

PB / Yo siempre estuve muy interesado en la cuestión audiovisual. Y me parece que el cómic tiene ese mix entre lo escrito y lo visual, y por eso siempre me interesó mucho. Cuando terminé de estudiar cine tuve la posibilidad de hacer algunos trabajos en ficción. Pude hacer dos cortometrajes y un mediometraje, que lo hicimos en con Fomento Cinematográfico San Luis. Este fue un emprendimiento que hizo la provincia de San Luis, en los años 2005, 2006 y 2007. Fue muy importante, y en el que pusieron mucho dinero. Tenían jurados internacionales, los proyectos debían filmarse mayoritariamente en San Luis, preferentemente con técnicos, actores , auxiliares, etc, locales, lo cual también generaban trabajo para la gente de San Luis, y de alguna manera también fomentaban un aprendizaje de esa gente, porque aprendían de la mejor manera, que era trabajando. Estaba muy bien pensado. Con algunos compañeros del Instituto de Cine, nos presentamos con un proyecto. Fuimos elegidos y pudimos hacer un trabajo que se tituló “Dos margaritas”, que incluso funcionó muy bien, porque después participó en muchos festivales internacionales. Estuvo en Tokio, en Toronto, en La Habana, en Bogotá, en Montevideo, en el festival de Mar del Plata. Muchos festivales en los que no es fácil de entrar, porque hay siempre un comité de selección. Pero después, también me di cuenta que la llegada al largometraje iba a ser un camino muy, muy complicado. Porque en el cine necesitas tener o muchos contactos o  mucho dinero. Es algo muy caro de realizar, y fue entonces cuando decidí seguir trabajando desde el cómic.

Por ejemplo, para escribir los guiones yo utilizo mucho todo lo que aprendí en cine. El guión de de cómic, o por lo menos, los que yo escribo, son un mix entre lo que es en el cine, el guion literario y el guion técnico. Vos tenés primero un guión literario, donde están la descripción de los movimientos de los actores y los diálogos. Eso después llega a manos del director (si es que el director no fue el que lo escribió) y  solo, o con su director de fotografía, descompone esas acciones y esos diálogos en planos, en cómo se van a ver, si es necesario que ese diálogo se vea en un primer plano, o en un plano general, si se tiene que mover o no, etc. Ese es el guión técnico. En el guión de cómic vos haces una especie de mix entre el guión literario, y el guión técnico, porque haces en cada cuadro la descripción de los movimientos de los personajes y sus diálogos, pero además también hacés la descripción de la puesta al dibujante, qué es lo que se tiene que ver. Para hacer eso, el aprendizaje, el estudio de cine, a mí me ayudó mucho.

LR / Hay dos cosas que nos parecen muy interesantes para remarcar, una es que este trabajo es muy anterior al Centenario de las huelgas y otra es que hay como una influencia que parece tener que ver con lecturas que son más literarias que históricas. ¿Qué tiene que ver la literatura con esa formación, en tu propia vida y en tu mundo audiovisual?

PB / Yo soy de una generación, soy de los años 70, y en esa época era muy importante leer, eso que se ha perdido lamentablemente ahora. Leer implica interpretar, implica pensar, implica no aceptar un discurso que te impongan. Ya de adolescente, de niño, en casa había una biblioteca importante y también había una biblioteca común con todos mis amigos del barrio Apap. Era una biblioteca regional, con autores regionales y con acontecimientos regionales. Entonces, yo tenía ese tipo de lecturas en casa. Me acuerdo todavía hoy, que estaban obviamente los libros de Peña, los viejos libros de Peña, antes, incluso, de ser editados en Buenos Aires por Galerna, los libros de Flora Rodríguez de Lofredo, por supuesto. También estaba Agustín Carlos Leiva, con Pastor de nieves. Me acuerdo de ese libro, me acuerdo de Entre mareas, de Haroldo Taboada. Libros de los que me acuerdo porque fueron mis primeras lecturas y siempre tus primeras lecturas te quedan grabadas, y eran escritores de acá, de Santa Cruz, de Río de Gallegos. Y por supuesto, después las lecturas que vas descubriendo como  adolescente. La primera lectura de Sábato, El túnel, la literatura nacional, mucho Cortázar, mucho Marechal, mucho Borges. A través, también, de un colegio secundario, que en esas épocas era muy estricto y tenías que leer mucho para aprobar esas materias. Y por suerte, bueno, eran lecturas muy agradables de hacer. 

LR / Una cosa que nos gustaría que ampliaras, que contaste en la presentación, es lo relativo a a tu relación con Solano y tu conocimiento del mundo de la historieta argentina.

PB / A mi me interesó mucho siempre el tema de la historieta, básicamente de la historieta argentina (historieta y no cómic). Tuve una introducción al tema, que me permitió profundizar en él, con el Profesor Carlos Pérez Rasetti. Yo lo tuve como docente en la secundaria, en el Colegio Ladvocat,  en literatura, y con él hemos tenido experiencias compartidas muy interesantes. Sacamos una revista en el año 1980, que a él le costó sus horas cátedra, en  pleno gobierno militar. Siempre hubo un vínculo, y él es una persona al que le interesa mucho la historieta y por suerte tuve acceso a su biblioteca, que era un poco mi biblioteca también, y pude leer mucho material de cómic que me dió una base de conocimiento. Esto me permitió muchos años después, estando en Buenos Aires, en una convención de cómic en el Centro Cultural San Martín, conocer a Francisco Solano López. Un prócer, dibujante del Eternauta y de tantas obras importantes en la historia del cómic argentino. Me acerqué, inventé una revista para la que supuestamente escribía y le pedí una entrevista, y a partir de esa entrevista, surgió, no te digo una amistad, estaría mintiendo, pero podía ir a verlo todas las noches a su estudio. Él tenía un estudio muy chiquitito en Belgrano. Yo vivía en Berazategui. 

Así que me iba a verlo a las once de la noche, me quedaba hasta la una o dos de la madrugada, charlando y después me volvía. Llegaba como a las cinco de la mañana a casa. Por supuesto, las charlas eran sobre cómo era el cómic en la década del 60, cómo era trabajar con Oesterheld. Su experiencia cuando trabajó muchos años en Inglaterra, con la editorial Feedway. Charlas muy hermosas, en las que aprendí muchísimo sobre el cómic, y esa relación fue la que permitió después, en el año 2005, poder desde acá, desde la entonces Subsecretaría de Cultura, con Rubén Radosaldovic como Subsecretario, traerlo y armar una muestra muy grande, retrospectiva, no solo con El Eternauta, sino con toda su obra. Fue algo muy lindo, porque hicimos un muy hermoso trabajo y él estuvo presente en la inauguración. Y además fue la primera muestra que se hizo con su obra, porque en ese entonces Solano todavía no era tan reconocido.  Tiempo después, con el tema del Néstornauta, comenzaron a rescatar la figura del Eternauta y su figura como dibujante de esa obra.

Y así, entre café y charla, pasaron las horas.  Imposible no compartir la pasión de Pablo por su trabajo, algo que queda plasmado en cada uno de sus guiones. Celebramos con entusiasmo la aparición de El cuaderno secreto de Soto, edición definitiva que compila las dos partes previamente aparecidas de manera separada y con once años de distancia: Palabras escritas en el viento (2012) y Cazando peones en las estepas (CPE, Instituto “ Elsa Barbería”, 2023) Cabe destacar que está segunda parte pudo ser impresa gracias al impulso dado entonces por la Licenciada Alicia García.  

Y ahora sí, solo nos queda agradecerle a Pablo estás intensas horas de conversación con La Rama.

Gabriela Luque

Prof. y Lic. en Letras. Esp. en Gestión Cultural. / Río Gallegos. SC.

Patricia Jiménez

Periodista. Correctora. / Río Gallegos. SC.

Comentarios y sugerencias son bienvenidos en el mail revista.larama.2019@gmail.com

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