Rescatando textos del olvido

Prof. Miguel Auzoberría 

Entrevista / Gabriela Luque y Patricia Jiménez

El autor de AmadorGonzález, unperiodistaariscoenSantaCruz. Testigocríticodelosfusilamientosde1920y1921,Miguel Auzoberría, es profesor de historia y  se desempeña como docente en  investigador en la Unidad Académica Río Gallegos de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral. Ha ejercido, además, el periodismo en medios locales y provinciales y también la gestión cultural en el ámbito público. Es autor de artículos y libros alrededor  de la temática de conflictos sociales y movimiento obrero en coautoría con sus colegas del Grupo de Investigación”Contraviento” y también de otros dos libros La soledad concurrida y otros artículos sobre la cultura  de Santa Cruz y el tantas veces reeditado y agotado Los días de Cepernic. Una historia del peronismo en Santa Cruz. Recientemente, a fines del pasado mes de julio, presentó en Fundacruz, la Casa de la Cultura, la segunda edición de esta obra que trae a las nuevas generaciones, y a las que no lo son tanto, el quehacer periodístico de un valioso cronista de las huelgas (lucha y conflicto armado de 1920 a 1922, que protagonizaron trabajadores rurales), hechos recordados como “La Patagonia Rebelde” o “Patagonia trágica”.

En su libro, Auzoberría incluye la reproducción facsimilar del texto “El espíritu obrero en la Patagonia” (Río Gallegos, 1921), un folleto inhallable, que documenta la primera huelga de 1920/21; y otros textos que  Amador González publicó en 1935, a través de la mítica editorial Claridad, de Buenos Aires, con el título “Relatos Patagónicos. Episodios, cuentos y narraciones del Vívido dolor provocados por el dolor de vivir. (Un libro del pueblo y para el pueblo)”. 

El profesor Auzoberría le relató a La Rama algunos de los detalles en torno a este libro sobre una figura histórica que consideró necesario rescatar del olvido, y a otros pormenores de su trabajo intelectual.

RLR – ¿Cómo surgió la idea del libro Amador González, un periodista arisco en Santa Cruz. Testigo crítico de los fusilamientos de 1920 y 1921?
MA – La idea del libro en realidad viene a ser un desprendimiento del trabajo que hicimos y  publicamos, de la historia de la clase obrera en Santa Cruz de 1900 a 1946, en donde no solamente revisamos archivos, leímos toda la bibliografía existente de ese periodo. También, nos encontramos ahí que Bayer citaba un fragmento muy corto de un libro o una publicación de Amador González, de 1921. Entonces, la idea fue buscar ese material, a ver qué decía el texto completo.

RLR – ¿Cuánto tiempo le llevó la investigación que usted realizó? ¿Fue difícil rescatar material que dé cuenta del trabajo de González? ¿Cómo logró ubicar el facsímil del texto “El espíritu obrero en la Patagonia”?
MA – Eso, costó mucho porque primero que un libro de 100 años, a veces conseguirlo se hace difícil. Te imaginas un folleto de 32 páginas que tiende a desaparecer. Así que, me puse en campaña para buscarlo hasta que di con él. Después de un año y medio, en una librería de viejos de La Plata se consiguió ese folleto. Lo leímos, vimos si había algo más para sumar al trabajo de la historia de la clase obrera, y después, como estaba la historia del centenario, me empecé a plantear que este libro que era desconocido tendría que editarse, para conocerse. Es decir, que alguien lo publique nuevamente, porque quién era Amador González estaba un poco escondido entre los datos que uno había recabado. Quien escribió algo más o menos serio, y que tenía una semblanza de biografía de Amador González, fue Hilarion Lenzi en la Revista Argentina Austral cuando Amador fallece, y ahí se mencionaban muchos de sus trabajos, pero este no existía en ese listado. Entonces, dije ‘acá hay algo interesante’, así que me propuse tratar de publicar el libro.

RLR – ¿Se encontró con dificultades al momento de vislumbrar o al menos acercarse a la figura de Amador González? ¿Se encontró con aspectos poco documentados?
MA – Ahí vino otra etapa que era buscar algo más allá de lo que se conocía superficialmente de la vida de Amador González. Solamente estaba el artículo de Lenzi, y después otro de otra mujer que publicó también en la Revista Argentina Austral, y algunos artículos perdidos en redes, en internet, que uno encontraba de los diarios locales. Siempre basados en esos dos artículos nada más, o solamente en el de Lenzi. A veces pasa que los textos que aparecen publicados en la Revista Argentina Austral tienen un carácter único, y de verdad revelada, y se supone que no había otra cosa más, y se siguen publicando y repitiendo, por ahí con acierto y a veces con errores históricos o con escamoteos de la historia. Entonces, fue comenzar a buscar ese material. Y comenzar a reconstruir una biografía que en realidad fue un poco armada en base también a sus textos “medio” de ficción que él tiene, que fueron publicados en Relatos Patagónicos. Ahí, cuando él habla de un periodista que tiene el segundo nombre y el segundo apellido de él, es obvio que por más que esté ficionalizado, ahí hay datos biográficos.

RLR – ¿Podría decirse que González fue un testigo privilegiado en su época, o que se encontró con dificultades insuperables dado el tinte de los hechos que relata?
MA – En realidad fue un buen testigo privilegiado, no solamente de la huelga de 1921, que es la que él relata en el texto  El espíritu obrero en la Patagonia, sino que además describe muy bien cómo funcionaba la sociedad patagónica, y no solamente la de Santa Cruz, porque él también estuvo viviendo por Comodoro Rivadavia, Trelew y Puerto Madryn. Y describe todas las situaciones de los territorios nacionales de aquella época, de las policías poco preparadas, de los funcionarios que venían destinados desde Buenos Aires y tardaban meses en llegar, o que se escapaban, se iban en invierno y pasaban más tiempo afuera que en su gobernación. Y las gobernaciones quedaban en manos de un secretario. Describe también la ciudad, la Río Gallegos de la época. Yo creo que eso es lo más interesante que tiene, no solamente ese trabajo, sino el otro trabajo, que es el de Relatos Patagónicos, del cual extraigo cuatro de sus relatos, y a los que yo les hago un contexto histórico, dado en que muchos de esos relatos no todo ficción, sino que están basados en hechos históricos. Busco los documentos, los encuentro, y ahí amplío o doy contexto a esos relatos de Amador.

RLR – Volviendo a su libro, ¿cómo es el trabajo de un investigador y cuál fue el proceso necesario e ineludible para llegar a Amador González, un periodista…?
MA – Me hablas del proceso ineludible para llegar al libro, en realidad yo llegué, como te dije, a través de buscar más información en torno al tema huelgas, pero también me encontré con otra cosa. No solamente que era un periodista que había sacado un diario que en un momento histórico apoyó al movimiento obrero, y que después fue tomando distancia, por diferencias en el manejo, en la conducción de Antonio Soto y toda esa polémica que él tiene con Soto. Que después termina quebrando con su diario, porque tiene un boicot de avisadores de los comercios, y también un alejamiento de los lectores mayoritarios, que eran los trabajadores. Más allá de eso, de cómo era ejercer el periodismo en esos momentos tan complicados, me encuentro con un tipo que es muy culto, que escribía poemas, que muchos aparecen en su diario con el seudónimo de Alma viril, que era un seudónimo que él había usado en Buenos Aires cuando publicaba en diarios anarquistas y diarios socialistas después. Y, ahí me encuentro con otras cosas que dan para seguir investigando y hurgando en lo interesante que tiene este hombre. Porque después, ya en los años 30, cuando se puso tremenda la situación de los fusilamientos, él ya en el 23 se va de Santa Cruz, como se fueron muchos, y después volvieron cuando se calmaron las aguas. Pero en ese regreso consigue trabajo. Trabaja de armar los diarios, él era linotipista. Y, hasta que se acomoda un poco, consigue inclusive en años más adelante una corresponsalía, que dura muy poco, en el diario La Nueva Provincia, lo que indicaba también un cambio ideológico en su postura, o, que tenía que vivir y comer. Lo interesante es que en la década del 30 publica una revista, que se llamó Letras patagónicas. Habla de la literatura de la región y publica creo que como 12 números. Ahora me gustaría rastrear eso, para ver qué seleccionaba, qué había, qué se escribía en esa década, de la que -me parece- se sabe muy poco.

RLR – Esta es la segunda edición del libro ¿usted anticipó, en el inicio del proyecto, que su obra tendría esta demanda?
MA – Entre una edición y otra no hay mucho. Hay una, dos, tres correcciones. Una en la que aclaró cuál era el seudónimo de uno de los textos que habla sobre su obra, que firmaba como “Rey Timas” y es  (Manuel) Llaras Samitier, y no mucho más. Lo que pasa es que, bueno, había sacado una edición bastante pequeña en Espacio Hudson (2023), y surgió esto: hacer con Acercándonos Ediciones una tirada mejor. Ya se habían vendido todos, así que intentamos una segunda edición, ese es todo el motivo.

RLR – ¿Nos contaría en qué investigación está trabajando actualmente?
MA – Actualmente, lo que estamos haciendo es el trabajo de la digitalización de las revistas de la década del 80, que ha dado algunas ponencias, especialmente con el tema de cómo se vivió la guerra de Malvinas. Capaz que por ahí se pueda hacer algo, no sé, todavía no tengo pensado qué pueda hacerse. Pero ahí hay también una vertiente interesante por el tema de las últimas revistas, digamos, que aparecieron como tales, en papel, con mucho texto y con mucha información. Es cuestión de leerlas bien, de trabajarlas y hacer algo, siguiendo otra vez con el tema de la comunicación y el periodismo. Pero para eso todavía, falta mucho, seguro.

RLR – ¿Alguna vez ha pensado escribir ficción? ¿Qué tema le gustaría abordar desde su escritura?
MA – No, ni loco, para hacer ficción hay que saber, hay que ser bueno para eso. No cualquiera la hace. Ser escritor es una cosa seria. Acá a todos le dicen escritor, a mí me dicen escritor, y yo siempre aclaro ‘no, no, yo hago investigación histórica o a lo sumo decime periodista, docente investigador, pero escritor no me considero’ porque ser escritor es una cosa muy seria, hay que imaginar mundos, mundos complejos y no sé si me da la cabeza para eso. Ni loco escribiría ficción. Además, ya en mi época juvenil intenté hacer una revista literaria, hice algunos cuentos, pero eran malos, poesías que eran espantosas y al final lo único más o menos digno eran algunos trabajos que hacía de biografías de algunos poetas, de algunos escritores, de algunos músicos de rock. Cosas que me interesaban en ese momento, pero no, ni loco, no, creo que no, no me da el piné para escribir ficción. Creo que no, esa vara está demasiado alta para mí.

RLR –  ¿Quisiera agregar algo más?
MA – Sí, por ahí una cosa más, y es que tener ese documento y guardarlo, atesorarlo, sin que a nadie lo comparta, me parece que es una cosa, una “guachada”, que está mal. Por eso también está esa decisión de que no se muera, que no se pierda, que se vuelva a difundir. Me parece que habría que destacar eso, el no retacear esta información, que es uno de los motivos que me impulsó a que se vuelva a publicar, que es una cosa que por ahí se hace en otros lados. En Santa Cruz no veo a nadie que reedite a nadie, pero me parece que el valor histórico y literario, y lo que quieras, lo tiene ese texto, que realmente está muy bueno.

Así, de esta manera, luego de escuchar el derrotero y la pasión de un inestigador, en este caso en la voz del propio  Miguel Auzoberría, te invitamos a leer AmadorGonzález, unperiodistaariscoenSantaCruz. Testigocríticodelosfusilamientosde1920y1921

Gabriela Luque

Prof. y Lic. en Letras. Esp. en Gestión Cultural. / Río Gallegos. SC.

Patricia Jiménez

Periodista. Correctora. / Río Gallegos. SC.

Comentarios y sugerencias son bienvenidos en el mail revista.larama.2019@gmail.com

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