Morir para contarlo
Esa parte de Utrera, la que anda, mete un silencio que enferma. Un silencio que por las noches y las siestas sin viento, aturde.
Esa parte de Utrera, la que anda, mete un silencio que enferma. Un silencio que por las noches y las siestas sin viento, aturde.